
DETRÁS DE METAMORFA
¿Qué ocurre antes de que una obra llegue a la sala de exhibición?
En Metamorfa, la respuesta comienza mucho antes del taller. Comienza en el territorio, en las profundidades geológicas que dieron origen a materiales como la combarbalita, el mármol negro chileno y el travertino. Rocas formadas a lo largo de millones de años que, en esta exposición de Mále Uribe y Vicente Stephens, dejan de ser un simple recurso material para convertirse en protagonistas.
La muestra surge de una investigación compartida en torno a las posibilidades formales, simbólicas y expresivas de la piedra. A través de esculturas, ensamblajes, objetos y mobiliario, los artistas exploran cómo materiales provenientes de distintos tiempos y geografías pueden encontrarse para generar nuevas formas de diálogo.
Territorios
Las piedras utilizadas en esta muestra conservan las huellas de los procesos geológicos que les dieron origen. Sus colores, vetas y texturas son registros de transformaciones ocurridas mucho antes de la existencia humana. Así, la exposición propone una aproximación distinta a estos materiales: como portadores de memoria, donde cada fragmento contiene una historia vinculada al territorio chileno y a los paisajes de donde proviene.


Interdisciplina
La práctica de Mále Uribe incorpora arte, arquitectura, investigación material y diseño espacial, mientras que Vicente Stephens desarrolla su trabajo desde la escultura, el diseño industrial y la fabricación. En la exposición, estos conocimientos convergen en un proceso donde la observación, el oficio y la experimentación tienen la misma relevancia.
Fabricación digital, cantería tradicional, diseño y trabajo manual coexisten en un mismo lenguaje, permitiendo que cada obra responda tanto a la intención de sus creadores como a las características propias de los materiales.
Colaboración
Durante el desarrollo de la exposición, ambos artistas trabajaron de manera colaborativa explorando sistemas de ensamble, relaciones de escala y posibilidades constructivas inspiradas en técnicas ancestrales del territorio andino. El diálogo constante entre ideas, materiales y procesos permitió que cada pieza evolucionara como parte de un relato mayor.
Objetos con agencia
A través de ensamblajes precisos y encuentros inesperados entre piedra, madera y metal, las obras adquieren una presencia propia. Los artistas proponen observar estos materiales como entidades activas, capaces de comunicar, influir y participar en la construcción de significado.
El resultado son esculturas y objetos híbridos que parecen habitar un espacio intermedio entre lo natural y lo construido, entre lo ancestral y lo contemporáneo.

El montaje como paisaje
La disposición en sala fue concebida como una extensión de las obras, construyendo relaciones visuales y materiales entre ellas. Esculturas, mesas, ensamblajes y objetos dialogan entre sí, generando un paisaje compuesto por encuentros, tensiones y equilibrios.
Cada obra funciona de manera autónoma, pero también como parte de una constelación mayor que invita al visitante a recorrer la muestra estableciendo sus propias conexiones.

Una nueva forma de mirar la materia
La exposición nos invita a detenernos en aquello que normalmente permanece oculto: los procesos geológicos, los sistemas de construcción, los oficios y las historias que habitan en la materia. A través de la colaboración entre Mále Uribe y Vicente Stephens, estos elementos se transforman en obras que conectan distintos tiempos, escalas y formas de entender el mundo material.
Quizás allí reside una de las preguntas centrales de la muestra: ¿qué ocurre cuando dejamos de mirar los materiales como recursos y comenzamos a observarlos como portadores de memoria, energía y transformación?


